viernes, 2 de mayo de 2014

El padre del teniente Ruiz del SAR se indigna con el Príncipe: "No ha hecho ni una llamada de condolencias por su muerte"

Ejército


Carta abierta de Sebastián Ruiz Benítez al futuro Rey de España: "Yo ya no tengo día del padre que celebrar"


Ruiz Benítez reprocha a don Felipe que tampoco acudiera a los funerales, pese a ser piloto militar de helicópteros igual que su hijo


Cuatro días después de enterrarlo, Sebastián cuestiona las condiciones de seguridad del Súper Puma en que perdió la vida su hijo junto a otros tres militares



TERESA CÁRDENES, Las Palmas de Gran Canaria

Sebastián Ruiz Benítez, padre del teniente Sebastián Ruiz Galván, fallecido el 19 de marzo en el accidente del helicóptero del SAR que cayó y se hundió en el Atlántico, ha hecho pública esta tarde una carta en la que expresa su indignación por el hecho de que el Príncipe de Asturias no haya hecho llegar a la familia ni una llamada ni una muestra de condolencia tras la muerte de los cuatro militares que iban a bordo del Súper Puma de rescate que se estrelló hace 45 días en el mar entre Gran Canaria y Fuerteventura.

Daniel Pena (arriba, izda), Carmen Ortega, Sebastián Ruiz (abajo, izda) y Carlos Caramanzana.


El padre del teniente Ruiz, cuyos restos recibieron sepultura el lunes en Chiclana, su pueblo natal en Cádiz, decidió escribir esta carta después de ver en un informativo de televisión que el Príncipe Felipe acudía este 2 de mayo con toda su familia a la celebración en la Academia de San Javier en Murcia de las bodas de plata de su promoción en el Ejército del Aire. Ruiz Benítez señala que, pese a su condición de piloto de helicóptero del Ejército del Aire, el Príncipe Felipe no solo no acudió al funeral en memoria de los militares muertos del SAR celebrado el pasado domingo en la Base Aérea de Gando, sino que tampoco pidió a nadie de su gabinete que hiciera una simple llamada o que enviara un telegrama de condolencias a las familias de los cuatro fallecidos. "Debe haber estado usted muy ocupado preparando los actos de sus bodas de plata", reprocha duramente Sebastián Ruiz en alusión a los festejos de este viernes en San Javier, el primer acto militar al que Felipe de Borbón acude con sus hijas, dado que es costumbre entre los militares que éstos asistan con sus familias a celebraciones de promoción como la registrada en Murcia. "En el próximo día del padre, yo no tendré nada que celebrar", remata Sebastián en alusión al fatídico día al término del cual murió su hijo en el helicóptero siniestrado.

En uno de los párrafos más duros de esta carta, el padre del teniente establece un paralelismo entre la vida de su hijo y la del Príncipe, pero subrayando muy cuidadosamente las diferencias: "Los dos llegaron a ser piloto de helicóptero, su Alteza porque tuvo todos los medios a su alcance, mi hijo porque yo se los proporcioné con mi trabajo y él con su esfuerzo lo consiguió, de lo cual me siento muy orgulloso". En otra frase, cargada de emotividad, Sebastián Ruiz Benítez señala otra coincidencia entre el militar fallecido y el futuro Rey de España: de niños "ambos eran rubios, guapos y encantadores. Si mi apura, mi hijo era más guapo que usted".

Pero la crítica de Sebastián Ruiz al Príncipe sigue subiendo de tono párrafo a párrafo. Así, hace notar duramente a Felipe de Borbón que, mientras "su alteza solamente ha volado por placer, mi hijo (…) lo hacía jugándose la vida para salvar a otros". Junto al capitán Daniel Pena, la teniente Carmen Ortega y el sargento Carlos Caramanzana, Sebastián Ruiz Galván murió el 19 de marzo cuando el helicóptero militar en que viajaban cayó y se hundió en el mar al término de un entrenamiento nocturno de rescate.

El padre del teniente Ruiz no pasa por alto uno de los aspectos más polémicos y también más dolorosos del accidente, la hipótesis de que la nave en que volaban los militares fallecidos no estuviera en condiciones idóneas para realizar ejercicios nocturnos como el que costó la vida a su hijo, y hace al respecto otra comparación, esta vez entre el helicóptero siniestrado y las averías de los aviones en que viaja la Familia Real. "Mientras todo el mundo se ha preocupado porque los aviones en los que su Alteza se desplaza han tenido alguna avería, y hay que renovar la flota, mi hijo y sus compañeros volaban en el Súper Puma, un aparato de hace casi 40 años, cuyas condiciones de seguridad en vuelo no eran las adecuadas para las misiones que tiene que realizar". "Y dieron", apostilla en relación a todos los fallecidos, "su vida por España".

Después de que el helicóptero se estrellara en el mar a las diez de la noche hora canaria del 19 de marzo, el Ministerio de Defensa tardó 23 días en poner en marcha la operación de rescate de la aeronave siniestrada, y aún así forzado por una carta desesperada lanzada por la madre de Daniel Pena a través de la plataforma Change.Org que recibió inmediatamente decenas de miles de firmas de apoyo. Cuando ya habían pasado 34 días desde el accidente, la empresa especializada contratada por Defensa solo pudo rescatar dos de los cuatro cadáveres y restos de los otros dos fallecidos, dado que el helicóptero se partió por la mitad en medio de la operación de izado y dos cuerpos se perdieron en el mar. El calvario no acabó ahí: las familias todavía tuvieron que soportar otros cinco días más de calvario hasta que el juez togado militar que instruye la causa les comunicó oficialmente en la noche del 25 de abril la identidad de los restos encontrados y certificó la muerte de los cuatro militares. Eso ocurrió una noche de viernes. Pero tuvieron que pasar otras 36 horas más hasta los funerales oficiales en la Base Aérea, con la presencia del ministro de Defensa, Pedro Morenés.




 Este es el texto íntegro de la carta de Sebastián Ruiz Benítez, el padre del teniente Ruiz



CARTA ABIERTA AL PILOTO DE HELICÓPTEROS
 DON FELIPE DE BORBÓN Y GRECIA

Alteza:
                En primer lugar, permítame felicitarle por la celebración de las Bodas de Plata de su Promoción del Ejército del Aire -que acabo de ver en las noticias- en la Academia General del Aire de San Javier, acompañado de su esposa Doña Leticia Ortiz, y de sus dos hijas, las infantas Doña Leonor y Doña Sofía.
                Pero también, permítame decirle que cuando llegue el próximo Día del Padre, yo no tendré nada que celebrar, porque el pasado día 19 de marzo de 2.014, mi hijo, el Teniente del Ejército del Aire D. Sebastián Ruiz Galván, junto con sus compañeros el Sargento Don Carlos Caramanzana Álvarez, la Teniente Doña Carmen Gracia Ortega Cortés y el Capitán Don Daniel Pena Valiño, perdieron la vida cuando se precipitó al Mar el helicóptero Súper Puma HD21 del 802 Escuadrón del SAR de Canarias, mientras realizaban maniobras en acto de servicio, para cumplir su única misión que era la de SALVAR VIDAS.
                Permítame decirle que pasaron 40 días hasta que por fin se pudo celebrar su funeral el pasado domingo día 27 de abril, y 44 días hasta el día de hoy, en los cuales su Alteza debe haber estado bastante ocupado preparando los actos de sus Bodas de Plata porque, no sólo no acudió al Funeral Militar de Estado que tuvo lugar el pasado domingo en la Base Aérea de Gando, sino que ni siquiera sacó tiempo para indicarle a alguien de su gabinete. De ese Gabinete que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos, para ni siquiera hacer una llamada o mandar un simple telegrama de condolencias.
                Permítame su Alteza –y si no me lo permite yo me tomo la licencia- para decirle que entre mi hijo y Vd. Hay algunas coincidencias, pero también algunas diferencias.
                Para empezar, permítame decirle que aparte de la diferencia de la cuna donde cada uno nació, tanto su Alteza como mi hijo, han sido dos niños rubios, guapos y encantadores desde pequeños. Si me apura, mi hijo era más guapo que Vd.
                Además, los dos llegaron a ser Piloto de Helicópteros, su Alteza porque tuvo todos los medios a su alcance, mi hijo porque yo se los proporcioné con mi trabajo y él con su esfuerzo lo consiguió, de lo cual me siento muy orgulloso.
                No obstante, permítame decirle que como Piloto de Helicópteros, si había una gran diferencia. Su alteza solamente ha volado por placer, mi hijo además de disfrutar de su sueño, lo hacía jugándose la vida para salvar la de otros.
                También hay otra gran diferencia, mientras todo el mundo se ha preocupado porque los aviones en los que su Alteza se desplaza han tenido alguna avería, y hay que renovar la flota, mi hijo y sus compañeros volaban en el Súper Puma, un aparato de hace casi 40 años, cuyas condiciones de seguridad en vuelo no eran las adecuadas para las misiones que tienen que realizar, y dieron su vida por España.
                Finalmente, permítame decirle que existe una gran diferencia, y es que mi hijo era mucho mejor persona que Vd. porque para él sus compañeros hubieran estado antes que las celebraciones.
                Lo lamento muchísimo, pero permítame su Alteza que le diga que hasta hoy le he tenido un gran aprecio y respeto, pero para quien pretende ser el primero de todos los españoles, el honor, la nobleza, la cortesía, el buen trato, la verdad y la lealtad con sus propios compañeros, han brillado por su ausencia.
Sinceramente
Sebastián Ruiz Benítez

Padre del Teniente del E.A. Don SEBASTIÁN RUIZ GALVÁN

1 comentario:

  1. Es deleznable como el Ejército deja a un lado a sus hombres una vez que fallecen. Este es solo un ejemplo más, al igual que ocurre cuando fallece algún militar en misión de combate y se le trae por la puerta de atrás de alguna base militar, mientras otros países rinden culto a estos héroes anónimos.

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